lunes, 9 de julio de 2012

Releyendo a Edward Said: sobre ciudadanía, cultura y pensamiento crítico



En animada conversa sobre las relaciones entre política y música con Ana María Allieviy, Morhec Suinaga y Morella Pino, en el acogedor ambiente de “Sopita Rica” –ese bien guardado patrimonio cultural aragüeño-, y especialmente a propósito de los extravíos a los que tantas veces nos llevan los fundamentalismos de todo tipo,  mencionaba yo un ensayo de Edward Said, un conocido investigador y crítico musical-literario-cultural de origen palestino, titulado “Barenboim y el tabú contra Wagner” (Música al límite, 2011). La promesa de conseguirle a Ana María una fotocopia me llevó a volver a leer con renovado deleite el ensayo en cuestión.

Brevemente, se trata de un agudo análisis de la virulenta reacción que en julio de 2001 generó la interpretación por parte de Barenboim de unos pasajes de Tristán e Isolda nada más nada menos que en un Festival Israel, rompiendo así un prolongado veto de la obra wagneriana en suelo judío. Hay que agregar que el propio Barenboim es judío, con doble nacionalidad argentina y hebrea por más detalles, además de ser fundador, junto con el propio Said y Yo-Yo Ma, de la famosa West-Eastern Divan Orchestra, conformada por músicos árabes e israelíes. Todo un personaje, pues, no exento de polémicas, detractores y defensores, como el propio Said. Por lo demás, el tema del veto a Wagner sigue siendo de absoluta actualidad.

No siendo mi intención transcribir completo el ensayo de Said, comparto aquí algunas frases que me han resultado muy iluminadoras, pensando en las enseñanzas de esa labor de hormiguitas que nos ha reunido en torno a Devuélvannos el TOM. Y pensando también en los prejuicios y reservas que aun retienen a muchos cultores y les impiden manifestar su inconformidad y hacer valer el derecho ciudadano a la participación crítica.

Sin querer hacer ninguna extrapolación entre situaciones tan disímiles, el ensayo de Said simplemente me ha hecho pensar en la exigencia de mantener la independencia de pensamiento, crítico y racional. Una tarea urgente que tenemos pendiente los venezolanos de hoy.

Cito, pues:

“Barenboim es a todas luces un artista que derriba obstáculos, cruza líneas prohibidas y entra en territorio tabú o prohibido. Esto no lo convierte automáticamente, de ninguna manera, en una figura política con todas las de la ley, pero tampoco ha escondido su descontento por la ocupación israelí y, a principios de 1999, llegó a ser el primer israelí que ofreció sus servicios gratuitos para realizar un concierto en la Universidad Bir Zeit en Cisjordania. (...) Está claramente fascinado por el Otro, y rechaza categóricamente la irracionalidad de una posición que postula que es mejor no saber que saber. Estoy de acuerdo con él en que la ignorancia no es una estrategia política adecuada para un pueblo, y en consecuencia, cada uno  a su manera, todos han de comprender  y conocer al Otro proscrito. No hay muchos individuos que piensen de esta manera, pero para mí, así como para un número creciente de otras personas, es la única posición intelectualmente coherente que cabe adoptar. Esto no disminuye la propia defensa de la justicia o la solidaridad con los oprimidos; no significa abandonar la propia identidad; no implica mirar para el otro lado en lo que respecta a la política real. Significa que para convertirse en un ciudadano es necesario emplear la razón, el entendimiento y el análisis intelectual, y no la organización y el fomento de pasiones colectivas como las que parecen motivar a los fundamentalistas. Hace tiempo que he suscrito a esos principios personalmente y tal vez sea una razón por la cual Barenboim y yo tenemos nuestras diferencias, y a pesar de ello hemos seguido siendo amigos.”

“Nada histórico está congelado en el tiempo; nada en la historia es inmune al cambio; nada en la historia va más allá de la razón, más allá del entendimiento, más allá del análisis y la influencia. Los políticos pueden decir los disparates que deseen y hacer lo que les venga en gana, al igual que los demagogos profesionales. Pero en lo que se refiere a los intelectuales, los artistas, y los ciudadanos libres, tiene que existir siempre el espacio necesario para la disención, para los puntos de vista alternativos, para los caminos y las posibilidades que pongan en duda la tiranía de la mayoría y que, al mismo tiempo y lo que es más importante, hagan progresar hacia la ilusttración y la libertad de la humanidad.”

“El sionismo ha tratado de excluir a los no-judíos y nosotros, a través de nuestro boicot indiscriminado, que llega incluso hasta el veto de usar el mero nombre de "Israel”, en realidad les hemos facilitado la tarea en lugar de impedir ese plan. Y en un contexto diferente, es el motivo por el cual la interpretación de Wagner por Barenboim, aunque sea auténticamente dolorosa para muchos que siguen sufriendo los traumas reales del genocidio antisemita, tiene el efecto saludable de permitir que el duelo pase a otro nivel, es decir, llegar a vivir la vida misma, que debe continuar y no puede ser congelada en el pasado. Puede ser que no haya captado todos los numerosos matices de esta compleja serie de problemas, pero lo principal es que la vida real no puede regirse por tabúes y vetos contra la comprensión crítica y la experiencia liberadora, que siempre deben gozar de la más alta prioridad. La ignorancia y la elusión son guías de conducta inadecuadas para el presente.”

(Por comodidad he usado, con algunas modificaciones, una versión que encontré en Internet)


-Ángel Sanabria

1 comentario:

  1. Magnífica reseña, Ángel, felicitaciones. Tardaste en publicar pero debutaste con un tema sensible y muy pertinente. Si así llueve, que no escampe.

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