sábado, 27 de julio de 2013

Pausa

En 22 de los 31 domingos comprendidos entre septiembre 2012 y marzo 2013, el Teatro de la Ópera de Maracay tuvo la compañía de sus fieles serenateros. A esos encuentros dominicales hay que agregar el primer sábado de septiembre, fecha en que el TOM llegó a 3 años cerrado "por reformas" que inicialmente se estimaron como menores y que con el tiempo se han dirigido a una "remodelación integral" -anunciada en pancartas alrededor del teatro-, de la que aun se desconocen mayores detalles.

Sábado 01.09.2012
En la página del grupo en Facebook (*) hay abundante material fotográfico de esas citas domingueras. A veces sólo aparecen unos cuantos amigos, indoblegables en el objetivo de que su reclamo sea oído; en otras oportunidades se reúne un grupo más numeroso, generalmente convocado para un evento especial como la celebración de la Navidad, la Paradura del Niño o la Quema de Judas. Las celebraciones religiosas ya han visto su segunda edición a las puertas del Teatro, mientras del lado gubernamental ha persistido el silencio y la indiferencia. Por algo en Domingo de Resurrección se han quemado los Judas de la Desinformación, la Desidia y la Indolencia. Hay que insistir: la queja se extiende no sólo a las autoridades regionales responsables de la actual situación del TOM, sino también a ese mayoritario sector de la ciudadanía que sigue indiferente ante la ausencia del que fue por varias décadas su principal espacio cultural.

En los últimos meses algunos hechos han llevado a interrumpir la protesta, y no precisamente por haber observado un avance en el proceso de recuperar el Teatro para la comunidad: nada menos que tres eventos electorales en siete meses, incluyendo la repetición de una elección presidencial cuyo ganador enfrentaba un problema de salud de tal gravedad que ni siquiera le permitió juramentarse en el cargo. Un duro golpe para sus seguidores, a quienes las fuentes oficiales confundieron con noticias contradictorias hasta que el desenlace fue inocultable. Posiblemente la información veraz y oportuna le habría ahorrado al país el clima de incertidumbre en que hoy se debate, pero gracias a su empeño por mantener el poder a toda costa, seguimos rumbo a un futuro impredecible.

Domingo 24.03.2013
Cambia el gobierno regional en las elecciones de diciembre pasado, y varios meses después sólo se observa la desaparición de la parte de la pancarta que mostraba el nombre del antiguo gobernador, junto a un nuevo anuncio de más millones para la "Rehabilitación Integral del Teatro de la Ópera, Fase II". En esta nueva etapa, ¿dejarán de destruir lo que había y empezarán a construir algo nuevo? Es increíble que las nuevas autoridades no hayan sentido la obligación de proporcionar esa información apenas asumieron sus cargos. Parece que la cultura puede esperar; mientras tanto, la violencia se adueña de las calles y los ciudadanos retrocedemos en nuestro legítimo derecho a vivir con tranquilidad y alimentar el espíritu con un buen concierto o reflexionar ante un montaje teatral, arriesgado y trascendente. Como si la existencia humana pudiera prescindir del arte: en la soledad de su caverna, el hombre prehistórico buscó la forma de reflejar en pinturas su paso por el mundo, negado rotundamente a completar un ciclo como cualquier otro ser vivo, incapaz de construir su propio destino.

Finalmente, cuando de nuevo la realidad es ineludible, tenemos una respuesta gubernamental. No hay sorpresas, por desgracia. Habrá una investigación, un contratista privado deberá responder por los daños, algunos funcionarios de la anterior administración serán interpelados, y poco más. Tal parece que seguiremos sin teatro, no hay forma de recuperar el que teníamos y difícilmente saldrá algo mejor de quienes ven en la política un camino al enriquecimiento personal y a los privilegios del poder, por tiempo indefinido. Nada de servir al ciudadano, nada de comprometerse a mejorar su nivel y calidad de vida. No hay una propuesta por la cultura y la paz, sólo un discurso vacío de ideas y de modernidad, pero lleno de evasivas. Con excusas cada vez más inaceptables, porque después de 14 años en control casi absoluto del poder, es impensable que la responsabilidad siga recayendo en la acera contraria.

Es este punto podemos dejarles el camino libre, o seguir luchando para que las cosas cambien. El hombre "primitivo" no se conformó con sobrevivir en su agreste entorno; buscando trascender se volvió artista, y su arte terminó por llenar el planeta de museos, teatros y salas de concierto. Sólo en tiempos de guerra esos espacios han desaparecido, para resurgir más tarde, cuando la humanidad ha recuperado la cordura. Podemos sentarnos a esperar que la historia se repita o, como nuestro ancestro de las cavernas, construir el futuro que imaginamos.

(*) http://www.facebook.com/groups/devuelvannoseltom/

miércoles, 29 de agosto de 2012

¡Un Año Más!

Domingo 26.08.12
Un aniversario más, un año más de silencio, sin marquesina ni plaza, sin ajedrez ni ballet... Un año más de abandono... Tus puertas cerradas nos reciben cada semana y aún esperamos, pacientes y esperanzados tu renacer de las cenizas, tú, fénix que volvera de la nada vuelto templo, a tí estas palabras sinceras que fluirán por tus muros de concreto hasta tu corazón que aún late en cada corazón aragueño y venezolano. Tu faz no es la misma, la han corroído hasta tus huesos, tu escenario repleto de historia, tus pasillos llenos de gente, tu rostro imponente, ya no es igual, te han sumido en la miseria de la soledad, ningún sonido acompasado te acompaña, ninguna imagen hermosa te decora, y aún así, estás, como siempre, anclado a nuestra ciudad como ejemplar hermoso y tenaz de la propia vida... Un año más de puertas cerradas, y aquí estamos, los muchos que acompañamos con el alma tu tortuoso transitar; no has estado sólo, cada alma de esta tierra que haya vibrado en tus espacios te acompaña, te espera, te lucha, y lo hará hasta volvernos a encontar en tus espacios como tantas veces lo hicimos, hasta ver brillar tu marquesina repleta de luces, hasta pisar ese escenario tan nuestro... He aquí un aniversario más del comienzo de tu transformación, lenta, dolorosa, impropia e irracional, uno más de los que quizás vendrán a sumarse, uno más de espera sin respuestas y de lucha... Estamos aquí, como hemos estado, a tu lado en este tránsito extraño y desconocido, sin saber en que dirección iremos después, con el único propósito de que éste tiempo sea el último de puertas cerradas y luces apagadas, te queremos de nuevo, te queremos vivo! Te necesitamos vivo!
-- Ana Cristina Pérez Paradisi

sábado, 18 de agosto de 2012

Desde el Oriente han venido

Un autobús pasa veloz, y al rugido de su máquina sigue una pesada estela de humo. Apenas una cuadra más allá, cierto grupo vocea consignas políticas con un potente equipo de sonido. Amenaza lluvia y hemos renunciado a usar el toldo porque no aparecen las instrucciones para armarlo, pero un rápido inventario de los paraguas disponibles proporciona alguna tranquilidad. El improvisado escenario callejero está listo: tres taburetes para los músicos y dos mesitas. Gracias a un modesto fondo común, al final de la función podrá ofrecerse a los asistentes un también modesto refrigerio. A pesar de todas las limitaciones, el concierto está por comenzar.

Desde el Oriente han venido unos a reunirse con otros de Aragua para conformar la Agrupación Cumaragua, que ese nublado domingo ha decidido sumarse a la Serenata. Qué diferente sería todo si el Teatro de la Ópera de Maracay estuviera abierto y ese concierto se diera en su grandiosa sala, al margen del ruido circundante y al amparo de los grises nubarrones. Pero no es así, y como elegimos no resignarnos a la desnudez cultural, a que de un zarpazo nos quitaran ese elegante espacio para el disfrute artístico, estos Reyes Magos venidos de Oriente y asentados en Aragua terminan de afinar los instrumentos para deleitarnos con el sonido de su música, con su arte y, especialmente, con su solidaridad. Desde una acera, a un lado del Teatro. Artistas por el TOM, con orgullo, como debe ser.

Se inicia un hermoso paseo por la música de nuestra tierra, donde alternan el valse y el joropo oriental. En medio del creciente entusiasmo de los espectadores, algún espontáneo se anima a acompañar. Otro, con ceño fruncido y en baja voz, pregunta dónde se "apagan" esas maracas que no van con el arreglo original. Cosas de la informalidad, no podemos luchar contra el ruido de la calle y la llovizna pertinaz, el aplauso adelantado o los pies cansados. Pero seguimos allí, inmunes al desaliento y la conformidad. Firmes en nuestro compromiso.

Llega mediodía y cuesta despedirse. El ParranTOM no logra poner el punto final, así que cantamos algunas canciones más con nuestros cuatristas habituales. Al fin recogemos todo y nos vamos pensando en el próximo encuentro.

Lo hacemos por el Teatro, es verdad, pero también lo disfrutamos. Es una protesta con mucho de catarsis. Vale la pena sortear tantos inconvenientes para, al final, sentirse tan bien. Los lectores que aun lo duden tienen cada domingo una oportunidad para comprobarlo. Aprovéchenla. Como siempre, los esperamos.

lunes, 16 de julio de 2012

A Los Escépticos




Hace poco intercambiaba impresiones con un amigo -del ambiente coral maracayero- sobre la situación del Teatro de la Ópera y las posibles opciones de respuesta por parte de la colectividad. Coincidimos en lo desalentador que resulta ver cómo van derribando todo, hasta la fachada, sin que sepamos (y hay que insistir en ello) si tanto daño era necesario. ¿Habrá que confiar a ciegas en el criterio de los remodeladores? Si su proyecto es tan acertado, ¿por qué no lo hacen público? Unas fotos recientes del teatro por dentro muestran columnas y paredes desnudas donde antes relucía el mármol, los espejos y el terciopelo. Es realmente doloroso, y nos llena de indignación. 


En lo que diferimos mi amigo y yo fue en la forma de enfrentar el problema. Él se declaró partidario de una protesta "más enérgica", y por eso me pareció oportuno contarle cómo me uní a este movimiento ciudadano por el rescate del TOM.


Llevaba más de dos años escuchando en los medios locales las mismas quejas sobre el Teatro de la Ópera: que si lo desvalijaron, que si se llevaron hasta las lámparas, que si era otro gran guiso clientelar del gobierno … Un buen día entrevistaron a Morhec Suinaga como promotora de una protesta pacífica, materializada en una serenata semanal al TOM, con el propósito de llamar la atención sobre la situación del teatro y convocar a la ciudadanía para el justo reclamo de su reapertura. Mi impresión fue que al fin alguien hacía ALGO aparte de quejarse y culpar al gobierno. Todos sabemos que la corrupción va a llevarse buena parte de los recursos mientras no exista un estricto control en la ejecución de obras públicas, pero el hecho es que los maracayeros (artistas y público) no hemos hecho gran cosa para conocer el plan de “remodelación integral” del TOM, ni exigido un cronograma del avance de las obras, ni planteado la “contraloría social” como mecanismo para la rendición de cuentas. El movimiento “Devuélvannos el TOM” tomó esas banderas: su grupo de observadores ha presentado planteamientos concretos ante la Secretaría de Cultura del Estado Aragua, donde han sido recibido en dos ocasiones. Y en contraste con el desánimo general de los antiguos usuarios del teatro, la protesta-serenata se ha mantenido semanalmente por más de ocho meses, sin pretensiones de figuración o protagonismo, sino como expresión del anhelo colectivo por rescatar su más valioso espacio cultural. A la apatía ciudadana hay que agregar el miedo de los funcionarios públicos de cualquier ente (cultural o no) a tomar parte en iniciativas que impliquen una crítica al desempeño gubernamental, por muy "comeflor" que parezca cantarle a un teatro un día domingo.

Yo me incorporé a finales de febrero -a modo de prueba- invitada por una pareja de amigos. Después de algunos años en el mundo coral universitario, me hallaba un poco alejada de la actividad cultural. Sin embargo, al recibirme con tanta simpatía y calidez, me ganaron de inmediato para la causa del TOM. Mi amigo critica el "ambiente festivo" de nuestros encuentros semanales, pero se equivoca quien piense que nos tomamos a la ligera la crítica situación actual del teatro. De pronto es una característica del venezolano: no podemos encontrar caras conocidas porque armamos una fiesta -lo he visto hasta en velorios-. Aparte de eso, lograr reunir cada domingo a un grupo, aunque sea pequeño, confirma que hemos encontrado la forma de dar continuidad a nuestro justo reclamo. Y cada artista -reconocido o novel- que se suma a la protesta, nos da un enorme estímulo para seguir adelante. 


No sé si este movimiento alcanzará su objetivo de ver el TOM abierto y en pleno funcionamiento, pero yo seguiré apoyándolo. Hay mucho que averiguar sobre la remodelación y sobre la posición de organismos como el Instituto de Patrimonio Cultural. Hay que captar el apoyo de muchos más artistas por el rescate del teatro. Pero, principalmente, es necesario despertar a la ciudadanía, ese público que asistía con entusiasmo a cada espectáculo y que ahora permanece pasivo. ¿Realmente creen que no hay nada que hacer? Acompáñennos el próximo domingo y conocerán una alternativa. No pierden nada y, tal vez, ganen mucho. Los esperamos.

lunes, 9 de julio de 2012

Releyendo a Edward Said: sobre ciudadanía, cultura y pensamiento crítico



En animada conversa sobre las relaciones entre política y música con Ana María Allieviy, Morhec Suinaga y Morella Pino, en el acogedor ambiente de “Sopita Rica” –ese bien guardado patrimonio cultural aragüeño-, y especialmente a propósito de los extravíos a los que tantas veces nos llevan los fundamentalismos de todo tipo,  mencionaba yo un ensayo de Edward Said, un conocido investigador y crítico musical-literario-cultural de origen palestino, titulado “Barenboim y el tabú contra Wagner” (Música al límite, 2011). La promesa de conseguirle a Ana María una fotocopia me llevó a volver a leer con renovado deleite el ensayo en cuestión.

Brevemente, se trata de un agudo análisis de la virulenta reacción que en julio de 2001 generó la interpretación por parte de Barenboim de unos pasajes de Tristán e Isolda nada más nada menos que en un Festival Israel, rompiendo así un prolongado veto de la obra wagneriana en suelo judío. Hay que agregar que el propio Barenboim es judío, con doble nacionalidad argentina y hebrea por más detalles, además de ser fundador, junto con el propio Said y Yo-Yo Ma, de la famosa West-Eastern Divan Orchestra, conformada por músicos árabes e israelíes. Todo un personaje, pues, no exento de polémicas, detractores y defensores, como el propio Said. Por lo demás, el tema del veto a Wagner sigue siendo de absoluta actualidad.

No siendo mi intención transcribir completo el ensayo de Said, comparto aquí algunas frases que me han resultado muy iluminadoras, pensando en las enseñanzas de esa labor de hormiguitas que nos ha reunido en torno a Devuélvannos el TOM. Y pensando también en los prejuicios y reservas que aun retienen a muchos cultores y les impiden manifestar su inconformidad y hacer valer el derecho ciudadano a la participación crítica.

Sin querer hacer ninguna extrapolación entre situaciones tan disímiles, el ensayo de Said simplemente me ha hecho pensar en la exigencia de mantener la independencia de pensamiento, crítico y racional. Una tarea urgente que tenemos pendiente los venezolanos de hoy.

Cito, pues:

“Barenboim es a todas luces un artista que derriba obstáculos, cruza líneas prohibidas y entra en territorio tabú o prohibido. Esto no lo convierte automáticamente, de ninguna manera, en una figura política con todas las de la ley, pero tampoco ha escondido su descontento por la ocupación israelí y, a principios de 1999, llegó a ser el primer israelí que ofreció sus servicios gratuitos para realizar un concierto en la Universidad Bir Zeit en Cisjordania. (...) Está claramente fascinado por el Otro, y rechaza categóricamente la irracionalidad de una posición que postula que es mejor no saber que saber. Estoy de acuerdo con él en que la ignorancia no es una estrategia política adecuada para un pueblo, y en consecuencia, cada uno  a su manera, todos han de comprender  y conocer al Otro proscrito. No hay muchos individuos que piensen de esta manera, pero para mí, así como para un número creciente de otras personas, es la única posición intelectualmente coherente que cabe adoptar. Esto no disminuye la propia defensa de la justicia o la solidaridad con los oprimidos; no significa abandonar la propia identidad; no implica mirar para el otro lado en lo que respecta a la política real. Significa que para convertirse en un ciudadano es necesario emplear la razón, el entendimiento y el análisis intelectual, y no la organización y el fomento de pasiones colectivas como las que parecen motivar a los fundamentalistas. Hace tiempo que he suscrito a esos principios personalmente y tal vez sea una razón por la cual Barenboim y yo tenemos nuestras diferencias, y a pesar de ello hemos seguido siendo amigos.”

“Nada histórico está congelado en el tiempo; nada en la historia es inmune al cambio; nada en la historia va más allá de la razón, más allá del entendimiento, más allá del análisis y la influencia. Los políticos pueden decir los disparates que deseen y hacer lo que les venga en gana, al igual que los demagogos profesionales. Pero en lo que se refiere a los intelectuales, los artistas, y los ciudadanos libres, tiene que existir siempre el espacio necesario para la disención, para los puntos de vista alternativos, para los caminos y las posibilidades que pongan en duda la tiranía de la mayoría y que, al mismo tiempo y lo que es más importante, hagan progresar hacia la ilusttración y la libertad de la humanidad.”

“El sionismo ha tratado de excluir a los no-judíos y nosotros, a través de nuestro boicot indiscriminado, que llega incluso hasta el veto de usar el mero nombre de "Israel”, en realidad les hemos facilitado la tarea en lugar de impedir ese plan. Y en un contexto diferente, es el motivo por el cual la interpretación de Wagner por Barenboim, aunque sea auténticamente dolorosa para muchos que siguen sufriendo los traumas reales del genocidio antisemita, tiene el efecto saludable de permitir que el duelo pase a otro nivel, es decir, llegar a vivir la vida misma, que debe continuar y no puede ser congelada en el pasado. Puede ser que no haya captado todos los numerosos matices de esta compleja serie de problemas, pero lo principal es que la vida real no puede regirse por tabúes y vetos contra la comprensión crítica y la experiencia liberadora, que siempre deben gozar de la más alta prioridad. La ignorancia y la elusión son guías de conducta inadecuadas para el presente.”

(Por comodidad he usado, con algunas modificaciones, una versión que encontré en Internet)


-Ángel Sanabria

La Lección de Maricarmen


Parece una niña como cualquier otra de su edad. Sonríe con frecuencia, y sus ojitos vivaces se iluminan cuando una campanita anuncia la llegada de algún heladero. Un cintillo con flores o una pulsera multicolor pincelan su feminidad. Cuando, en compañía de su tía Alicia, se acerca al Teatro de la Ópera en una brillante mañana dominical, una oleada de sonrisas les da la bienvenida. ¿Cómo no alegrarse al verla allí, portando una franela con el logotipo del movimiento Devuélvannos el TOM, dispuesta a acompañar la protesta con entusiasmo y determinación?


Maricarmen Álvarez
Estudia en el Colegio "Jesús Hernández Prado" y tiene las ocupaciones propias de un escolar de su edad. Pero Maricarmen no es una niña más. Trae con ella un pequeño estuche de cuero. Con apenas 10 años, es ejecutante de viola en la Orquesta "Antonio Vivaldi" de Aragua, una de las muchas que integran el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela. Cuando le preguntan por qué se ha unido al movimiento Devuélvannos El TOM, responde, decidida: "Porque no conozco el Teatro de la Ópera, y yo quiero tocar allí".


Cada semana, cada mes, nos quedamos esperando que alguna de las tantas agrupaciones del Estado Aragua que tenían en el Teatro de la Ópera su mejor y más preciado escenario, alce su voz para exigir la apertura del recinto que por décadas ha sido ícono de la cultura en nuestra región. Es difícil creer que los domina la apatía, allí está Maricarmen para recordarnos la fuerza que impulsa a un artista cuando se traza una meta. Otros hablan del temor a perder alguna subvención del gobierno, pero cabría preguntarse si el silencio con el que creen salvaguardar su financiamiento no está condenando a otros espacios culturales a correr idéntica suerte que el TOM. Si su cierre de tres años no despierta, no sacude, no pone en alerta al extenso movimiento cultural aragüeño, ¿qué futuro espera a los niños y jóvenes que, como Maricarmen, anhelan subir a su escenario?


Orquesta "Antonio Vivaldi" de Aragua
Ni indiferencia ni miedo, lo que está pasando con el TOM es inaceptable. Ningún ente público puede cerrar un teatro y desmantelarlo sin informar a los ciudadanos en qué consiste el proyecto, cuánto costará y cuánto tiempo llevará ejecutarlo. Forrarlo de pancartas que hablan de "remodelación integral" y mantener total hermetismo sobre el avance (?) de las obras denota muy poco respeto por la colectividad. El público lo sabe. Y los artistas LO SABEN. 


Todos los domingos estamos allí, sin excusas. Por la Cultura. Por la Juventud. Y por nuestra Ciudad. Esperando que cada día seamos más. Con una protesta convertida en música venezolana, en cuatro, tambor y mandolina. Y en viola, gracias a una niña que sueña con un escenario que no conoce. Allí seguiremos, hasta que nos escuchen.

sábado, 9 de junio de 2012

Artistas por el TOM

En el ámbito cultural, la ausencia del Teatro de la Ópera  afecta a tantos sectores -artistas, espectadores, estudiantes, maestros- que cuesta entender la apatía generalizada, esa inercia de no hacer nada y dejar las cosas como están.

El destacado músico Jorge Glem, que acompañó la celebración dedicada a la Cruz de Mayo, llamó la atención con estas sentidas reflexiones (transcritas del vídeo grabado por René Rodríguez):

Foto: cortesía de Ernesto Andreu
"Hola, Maracay, estoy contento de estar aquí. Esta es una protesta hermosa, una protesta necesaria, y es un llamado de urgencia, porque se nos está perdiendo parte de nuestro cuerpo. Esto (el teatro) es parte de nuestro cuerpo cultural, es como si uno tuviera un bracito menos, y no podemos aceptarlo. 

No se trata solamente de criticar, se trata de venir y hacer propuestas, y hablar y ver con quién se hacen las cosas, hacer conciertos, que la gente se dé cuenta que a nosotros nos duele la cultura. De verdad les agradezco mucho, estoy bastante emocionado de poder tocar aquí, todas las personas que vinieron, todo este esfuerzo enorme que están haciendo. Así que ojalá este sea el principio de algo bien bonito y que se recupere este espacio. Y que veamos qué otros espacios se pueden recuperar, porque una vez que se haya recuperado éste, tenemos que ir por más."

Y para cerrar, una premisa fundamental del movimiento Devuélvannos El TOM: "Si nosotros mismos no luchamos por nuestra cultura, nadie va a venir a ayudarnos"

Foto: cortesía de Ernesto Andreu
Jorge nos dejó, con su mensaje y su magistral ejecución del cuatro, una muestra de su calidad humana. Es un artista preocupado por el destino del teatro y demás espacios culturales de la región, que se solidariza con nuestra causa.

Necesitamos que muchos otros artistas sigan su ejemplo, su voz llega a más gente, tiene más peso y sensibiliza más. ¿Qué esperan? Es ahora, son ustedes, somos todos. Por el rescate del TOM. Los esperamos.