El arte nos humaniza, cambia nuestra perspectiva, nos da contexto, universalidad y, sobre todo, libertad. Pocas veces somos más libres que cuando la cultura nos envuelve, nos confronta y nos pone a pensar. La protesta debe ser, por lo tanto y ante todo, civilizada y pacífica.
Uno entiende que las edificaciones públicas requieren mantenimiento periódico e incluso ampliaciones e intervenciones mayores, pero el TOM fue cerrado sin que la comunidad conociera los motivos de su clausura. Es probable que para el momento (septiembre de 2009), ni siquiera hubiera un proyecto concreto sobre el particular. Se dice que el techo estaba muy deteriorado, y que en áreas tales como baños y sótanos urgía una reparación. Recuerdan los vecinos que durante los dos años posteriores al cierre se anunció la asignación de cuantiosos recursos para iniciar las obras, pero el teatro permaneció igual, sin señales evidentes de remodelación o trabajos de algún tipo. ¿Cuánto más había que esperar? Cada día dejaba su rastro de descuido y abandono.
El último domingo de octubre pasado llegaron a sus puertas Morhec Suinaga y Ángel Sanabria en calidad de usuarios y dolientes del Teatro de la Ópera de Maracay. El día anterior se habían dicho (como tantas veces, a lo largo de los años): "Nos Vemos En El TOM". Y así fue. Ángel llevó un cuatro y juntos le cantaron al Teatro. Para que el TOM supiera que les importaba. Y para anunciar a la comunidad que la espera indiferente había terminado. Que era la hora de retribuir lo mucho que nos ha dejado, y que en Aragua no hay otro como él.
Desde ese día, Morhec y Ángel no han dejado de sumar seguidores a la causa; cada domingo, con determinación, los fieles TOM-amigos se dan cita para serenatear a su teatro. A las 10 de la mañana, bajo el sol o la lluvia, allí se reúnen a cantar. Con un regalo de Ángel, el Parran-TOM, inicia (y cierra) el recital que alegra cada mañana dominguera. La actividad se documenta con fotos y videos, y en cada rostro sonriente se adivina la misma convicción: no hay vuelta atrás. Y como para todo eso se requiere mucho corazón, cada jornada de protesta termina con un montón de brazos extendidos en un enorme abrazo y un decidido reclamo: "Devuélvannos el TOM".
Nos hace falta, Maracay no es la misma sin él. Hay un sinfín de manifestaciones culturales que siguen de largo porque ya no disponen del que era su recinto habitual. Y si no hacemos algo, nunca volverá a funcionar. Yo sumé mi voz y siento que faltan muchas más para exigir, con pleno derecho, que el TOM reabra sus puertas.
Hermosa reseña, Rebeca. Pero hay que agregar que el gran responsable de haber decidido continuar yendo todos los domingos, absolutamente TODOS los domingos sin vacilación, es nuestro gran amigo Pedro Guillermo Hernández que desde el segundo domingo se sumó al combo y le dió ese impulso decisivo conm el que arrancó el asunto.
ResponderEliminarEl resto ha sido una suma de voluntades y afectos que no para nunca, un espíritu del que este Blog es un bello retoño. Gracias Rebeca!
Muy buena observación, eso da material para otra publicación. Aquí iremos contando a los interesados todos esos detalles.
ResponderEliminarBuena iniciativa, Rebeca. ¡Felicitaciones; y también gracias a ti... y a Ángel, por su amable crédito!
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