domingo, 24 de mayo de 2015

El ReencuenTOM

Es un caluroso domingo de mayo y la agitación de los últimos arreglos nos hace sudar. La reunión será en un club a las afueras de Maracay, algo lejos para los que no tienen carro, así que toca recoger a algunos compañeros en camino al primer reencuentro del 2015. Nadie parece recordar cuándo fue la última vez; sería fácil revisar los archivos de fotos y verificar las fechas, pero no vale la pena: el hecho es que volveremos a reunirnos para recordar a nuestro amado Teatro, cantar juntos y compartir unas pocas horas con los fieles compañeros de causa. Lo demás no importa.

Recorriendo el estacionamiento del club, rumbo al fresco salón que José Miguel y Mary Glory han reservado para la ocasión, vemos al primer grupo de amigos. Van camino de los caneyes porque no hay energía eléctrica y en un salón cerrado nos vamos a asar. Los seguimos con resignación; ya no basta con llevar el refresco y las papitas fritas, también hay que considerar ropa ligera y un abanico. En este país nada es como uno espera.

Hacia las 11 de la mañana ha llegado la mayoría, aparece un cuatro y un par de maracas, los cancioneros salen de los bolsos y, poco a poco, nos disponemos a cantar. No junto a la cerca de alambre que rodea al Teatro desde su clausura por remodelación, hace casi 6 años. Esta vez le cantaremos muy lejos, donde la intolerancia no tiene el poder de impedirlo.

Ángel trae una nueva versión del ParranTOM, a lo largo de estos años le ha tocado actualizarla. Esta última da por hecho la ansiada reapertura, pero lo cierto es que la espera continúa a pesar de los cambios externos en el edificio y de los anuncios oficiales.

Seamos positivos: algún día abrirá sus puertas y pasaremos esta página de ausencia y despojo. Siguiendo la costumbre venezolana, dejaremos atrás los recuerdos tristes y haremos un brindis por el nuevo teatro. ¿Cómo será por dentro? Seguramente muy distinto del que conocimos. Habrá que tragar grueso y pensar que ya nada volverá a ser como antes. No en este país.

¿Qué nos deja este reencuentro? La alegría en los rostros de todos, el esperado abrazo, un breve recuento personal de lo ocurrido en los meses sin vernos, algún proyecto a corto plazo como el de Ana María con el teatro universitario y, sobre todo, la magia de la música, que si bien no ha acortado la espera, la ha hecho más llevadera. 

Los leales amigos de la Agrupación Cumaragua estaban allí. También Nancy Toro con su cálida y hermosa voz. No faltaron Ana Cristina y María Eugenia en representación del vasto movimiento coral aragüeño. Gente que extraña ese espacio que por tantos años tuvimos y jamás imaginamos perder. Gente consecuente, hay que decirlo.

Seguiremos protestando a través del canto, tanta tonada de ordeño tiene que rendir sus frutos. En algún momento, ojalá cercano, nuestro punto de encuentro volverá a estar junto a la Plaza Bolívar, en un teatro abierto a su público. 

Recomiendan visualizar como hecho consumado el propósito que se quiere alcanzar, haga pues cada quien el ejercicio de verse traspasar sus puertas entre el bullicio de inquietos espectadores, con la función a punto de comenzar. Imaginemos que, finalmente, nos han devuelto el TOM.