Recuerdo con toda claridad mis días en tus entrañas, desde los 4 años te visitaba para bailar en esa madera que sonaba tan divino cuando zapateaba mi joropo... Las carreras por los pasillos al camerino para cambiarme el vestuario y tus luces y telón que anunciaban pomposos el inicio de un nuevo acto... Luego volví a ti, con orgullo, a alzar mi voz en nombre de los coros a los que tantas veces acompañé en tu escenario, como solista... Lo hice casi todo en esa casa que ahora yace casi en pié casi en escombros, olvidada, abandonada, desolada... Ni tus fantasmas deben estar ya, se deben haber mudado por no poder soportar la verguenza en la que te has convertido...
Amado Teatro, no hay palabras que definan el dolor de verte así, gigante que se tambalea a manos de la maldad de un gobierno que prefere ver a su pueblo miserable que culto; cómo no llorar ante tan dastesca faz! No queda nada de ti, solo un carapacho vacío de alma, tan vacío como las suyas, las de aquellos que en silencio te fueron declarando la guerra. Dónde estarán tu mármol tus espejos y tu arte? Dónde tus butacas y madera, dónde estarás ahora? En qué rincón de esa concha te estarás escondiendo, reducida tu grandeza a monte y graffitis...
No estás solo! Son muchas las lágrimas que se han derramado en tu nombre y muchos los sueños de verte apaecer de nuevo, monumental y estoico... Sueño con poder dirigir en tu escenario, es la única de mis etapas que no he podido compartir contigo, sueño que mi ahijada pueda entrar a tu escenario y te conozca, le contaré todo lo que pasaste por culpa de los desalmados incultos y espero contarle también como resucitaste, que como fiel guerrero soportaste el estruendo y la guerra y permaneciste en pié...
Hoy habría de seguro un gran concierto en tus entrañas, cientos de personas harían fila para disfrutar de tu aniversario, la marquesina estaría bailando de luces y tu, orgulloso, tendrías tu mejor cara para ofrecer... Que triste la vida sin ti!
Resiste gigante, estamos construyendo el país para después ir por ti...
