En 22 de los 31 domingos comprendidos entre septiembre 2012 y marzo 2013, el Teatro de la Ópera de Maracay tuvo la compañía de sus fieles serenateros. A esos encuentros dominicales hay que agregar el primer sábado de septiembre, fecha en que el TOM llegó a 3 años cerrado "por reformas" que inicialmente se estimaron como menores y que con el tiempo se han dirigido a una "remodelación integral" -anunciada en pancartas alrededor del teatro-, de la que aun se desconocen mayores detalles.
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| Sábado 01.09.2012 |
En la página del grupo en Facebook (*) hay abundante material fotográfico de esas citas domingueras. A veces sólo aparecen unos cuantos amigos, indoblegables en el objetivo de que su reclamo sea oído; en otras oportunidades se reúne un grupo más numeroso, generalmente convocado para un evento especial como la celebración de la Navidad, la Paradura del Niño o la Quema de Judas. Las celebraciones religiosas ya han visto su segunda edición a las puertas del Teatro, mientras del lado gubernamental ha persistido el silencio y la indiferencia. Por algo en Domingo de Resurrección se han quemado los Judas de la Desinformación, la Desidia y la Indolencia. Hay que insistir: la queja se extiende no sólo a las autoridades regionales responsables de la actual situación del TOM, sino también a ese mayoritario sector de la ciudadanía que sigue indiferente ante la ausencia del que fue por varias décadas su principal espacio cultural.
En los últimos meses algunos hechos han llevado a interrumpir la protesta, y no precisamente por haber observado un avance en el proceso de recuperar el Teatro para la comunidad: nada menos que tres eventos electorales en siete meses, incluyendo la repetición de una elección presidencial cuyo ganador enfrentaba un problema de salud de tal gravedad que ni siquiera le permitió juramentarse en el cargo. Un duro golpe para sus seguidores, a quienes las fuentes oficiales confundieron con noticias contradictorias hasta que el desenlace fue inocultable. Posiblemente la información veraz y oportuna le habría ahorrado al país el clima de incertidumbre en que hoy se debate, pero gracias a su empeño por mantener el poder a toda costa, seguimos rumbo a un futuro impredecible.
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| Domingo 24.03.2013 |
Cambia el gobierno regional en las elecciones de diciembre pasado, y varios meses después sólo se observa la desaparición de la parte de la pancarta que mostraba el nombre del antiguo gobernador, junto a un nuevo anuncio de más millones para la "Rehabilitación Integral del Teatro de la Ópera, Fase II". En esta nueva etapa, ¿dejarán de destruir lo que había y empezarán a construir algo nuevo? Es increíble que las nuevas autoridades no hayan sentido la obligación de proporcionar esa información apenas asumieron sus cargos. Parece que la cultura puede esperar; mientras tanto, la violencia se adueña de las calles y los ciudadanos retrocedemos en nuestro legítimo derecho a vivir con tranquilidad y alimentar el espíritu con un buen concierto o reflexionar ante un montaje teatral, arriesgado y trascendente. Como si la existencia humana pudiera prescindir del arte: en la soledad de su caverna, el hombre prehistórico buscó la forma de reflejar en pinturas su paso por el mundo, negado rotundamente a completar un ciclo como cualquier otro ser vivo, incapaz de construir su propio destino.
Finalmente, cuando de nuevo la realidad es ineludible, tenemos una respuesta gubernamental. No hay sorpresas, por desgracia. Habrá una investigación, un contratista privado deberá responder por los daños, algunos funcionarios de la anterior administración serán interpelados, y poco más. Tal parece que seguiremos sin teatro, no hay forma de recuperar el que teníamos y difícilmente saldrá algo mejor de quienes ven en la política un camino al enriquecimiento personal y a los privilegios del poder, por tiempo indefinido. Nada de servir al ciudadano, nada de comprometerse a mejorar su nivel y calidad de vida. No hay una propuesta por la cultura y la paz, sólo un discurso vacío de ideas y de modernidad, pero lleno de evasivas. Con excusas cada vez más inaceptables, porque después de 14 años en control casi absoluto del poder, es impensable que la responsabilidad siga recayendo en la acera contraria.
Es este punto podemos dejarles el camino libre, o seguir luchando para que las cosas cambien. El hombre "primitivo" no se conformó con sobrevivir en su agreste entorno; buscando trascender se volvió artista, y su arte terminó por llenar el planeta de museos, teatros y salas de concierto. Sólo en tiempos de guerra esos espacios han desaparecido, para resurgir más tarde, cuando la humanidad ha recuperado la cordura. Podemos sentarnos a esperar que la historia se repita o, como nuestro ancestro de las cavernas, construir el futuro que imaginamos.
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http://www.facebook.com/groups/devuelvannoseltom/