miércoles, 29 de agosto de 2012

¡Un Año Más!

Domingo 26.08.12
Un aniversario más, un año más de silencio, sin marquesina ni plaza, sin ajedrez ni ballet... Un año más de abandono... Tus puertas cerradas nos reciben cada semana y aún esperamos, pacientes y esperanzados tu renacer de las cenizas, tú, fénix que volvera de la nada vuelto templo, a tí estas palabras sinceras que fluirán por tus muros de concreto hasta tu corazón que aún late en cada corazón aragueño y venezolano. Tu faz no es la misma, la han corroído hasta tus huesos, tu escenario repleto de historia, tus pasillos llenos de gente, tu rostro imponente, ya no es igual, te han sumido en la miseria de la soledad, ningún sonido acompasado te acompaña, ninguna imagen hermosa te decora, y aún así, estás, como siempre, anclado a nuestra ciudad como ejemplar hermoso y tenaz de la propia vida... Un año más de puertas cerradas, y aquí estamos, los muchos que acompañamos con el alma tu tortuoso transitar; no has estado sólo, cada alma de esta tierra que haya vibrado en tus espacios te acompaña, te espera, te lucha, y lo hará hasta volvernos a encontar en tus espacios como tantas veces lo hicimos, hasta ver brillar tu marquesina repleta de luces, hasta pisar ese escenario tan nuestro... He aquí un aniversario más del comienzo de tu transformación, lenta, dolorosa, impropia e irracional, uno más de los que quizás vendrán a sumarse, uno más de espera sin respuestas y de lucha... Estamos aquí, como hemos estado, a tu lado en este tránsito extraño y desconocido, sin saber en que dirección iremos después, con el único propósito de que éste tiempo sea el último de puertas cerradas y luces apagadas, te queremos de nuevo, te queremos vivo! Te necesitamos vivo!
-- Ana Cristina Pérez Paradisi

sábado, 18 de agosto de 2012

Desde el Oriente han venido

Un autobús pasa veloz, y al rugido de su máquina sigue una pesada estela de humo. Apenas una cuadra más allá, cierto grupo vocea consignas políticas con un potente equipo de sonido. Amenaza lluvia y hemos renunciado a usar el toldo porque no aparecen las instrucciones para armarlo, pero un rápido inventario de los paraguas disponibles proporciona alguna tranquilidad. El improvisado escenario callejero está listo: tres taburetes para los músicos y dos mesitas. Gracias a un modesto fondo común, al final de la función podrá ofrecerse a los asistentes un también modesto refrigerio. A pesar de todas las limitaciones, el concierto está por comenzar.

Desde el Oriente han venido unos a reunirse con otros de Aragua para conformar la Agrupación Cumaragua, que ese nublado domingo ha decidido sumarse a la Serenata. Qué diferente sería todo si el Teatro de la Ópera de Maracay estuviera abierto y ese concierto se diera en su grandiosa sala, al margen del ruido circundante y al amparo de los grises nubarrones. Pero no es así, y como elegimos no resignarnos a la desnudez cultural, a que de un zarpazo nos quitaran ese elegante espacio para el disfrute artístico, estos Reyes Magos venidos de Oriente y asentados en Aragua terminan de afinar los instrumentos para deleitarnos con el sonido de su música, con su arte y, especialmente, con su solidaridad. Desde una acera, a un lado del Teatro. Artistas por el TOM, con orgullo, como debe ser.

Se inicia un hermoso paseo por la música de nuestra tierra, donde alternan el valse y el joropo oriental. En medio del creciente entusiasmo de los espectadores, algún espontáneo se anima a acompañar. Otro, con ceño fruncido y en baja voz, pregunta dónde se "apagan" esas maracas que no van con el arreglo original. Cosas de la informalidad, no podemos luchar contra el ruido de la calle y la llovizna pertinaz, el aplauso adelantado o los pies cansados. Pero seguimos allí, inmunes al desaliento y la conformidad. Firmes en nuestro compromiso.

Llega mediodía y cuesta despedirse. El ParranTOM no logra poner el punto final, así que cantamos algunas canciones más con nuestros cuatristas habituales. Al fin recogemos todo y nos vamos pensando en el próximo encuentro.

Lo hacemos por el Teatro, es verdad, pero también lo disfrutamos. Es una protesta con mucho de catarsis. Vale la pena sortear tantos inconvenientes para, al final, sentirse tan bien. Los lectores que aun lo duden tienen cada domingo una oportunidad para comprobarlo. Aprovéchenla. Como siempre, los esperamos.