sábado, 9 de junio de 2012

Artistas por el TOM

En el ámbito cultural, la ausencia del Teatro de la Ópera  afecta a tantos sectores -artistas, espectadores, estudiantes, maestros- que cuesta entender la apatía generalizada, esa inercia de no hacer nada y dejar las cosas como están.

El destacado músico Jorge Glem, que acompañó la celebración dedicada a la Cruz de Mayo, llamó la atención con estas sentidas reflexiones (transcritas del vídeo grabado por René Rodríguez):

Foto: cortesía de Ernesto Andreu
"Hola, Maracay, estoy contento de estar aquí. Esta es una protesta hermosa, una protesta necesaria, y es un llamado de urgencia, porque se nos está perdiendo parte de nuestro cuerpo. Esto (el teatro) es parte de nuestro cuerpo cultural, es como si uno tuviera un bracito menos, y no podemos aceptarlo. 

No se trata solamente de criticar, se trata de venir y hacer propuestas, y hablar y ver con quién se hacen las cosas, hacer conciertos, que la gente se dé cuenta que a nosotros nos duele la cultura. De verdad les agradezco mucho, estoy bastante emocionado de poder tocar aquí, todas las personas que vinieron, todo este esfuerzo enorme que están haciendo. Así que ojalá este sea el principio de algo bien bonito y que se recupere este espacio. Y que veamos qué otros espacios se pueden recuperar, porque una vez que se haya recuperado éste, tenemos que ir por más."

Y para cerrar, una premisa fundamental del movimiento Devuélvannos El TOM: "Si nosotros mismos no luchamos por nuestra cultura, nadie va a venir a ayudarnos"

Foto: cortesía de Ernesto Andreu
Jorge nos dejó, con su mensaje y su magistral ejecución del cuatro, una muestra de su calidad humana. Es un artista preocupado por el destino del teatro y demás espacios culturales de la región, que se solidariza con nuestra causa.

Necesitamos que muchos otros artistas sigan su ejemplo, su voz llega a más gente, tiene más peso y sensibiliza más. ¿Qué esperan? Es ahora, son ustedes, somos todos. Por el rescate del TOM. Los esperamos.

miércoles, 6 de junio de 2012

La Cita Es El Domingo


¿Cómo se reclama el cierre de un teatro? 
El arte nos humaniza, cambia nuestra perspectiva, nos da contexto, universalidad y, sobre todo, libertad. Pocas veces somos más libres que cuando la cultura nos envuelve, nos confronta y nos pone a pensar. La protesta debe ser, por lo tanto y ante todo, civilizada y pacífica. 

Uno entiende que las edificaciones públicas requieren mantenimiento periódico e incluso ampliaciones e intervenciones mayores, pero el TOM fue cerrado sin que la comunidad conociera los motivos de su clausura. Es probable que para el momento (septiembre de 2009), ni siquiera hubiera un proyecto concreto sobre el particular. Se dice que el techo estaba muy deteriorado, y que en áreas tales como baños y sótanos urgía una reparación. Recuerdan los vecinos que durante los dos años posteriores al cierre se anunció la asignación de cuantiosos recursos para iniciar las obras, pero el teatro permaneció igual, sin señales evidentes de remodelación o trabajos de algún tipo. ¿Cuánto más había que esperar? Cada día dejaba su rastro de descuido y abandono.

El último domingo de octubre pasado llegaron a sus puertas Morhec Suinaga y Ángel Sanabria en calidad de usuarios y dolientes del Teatro de la Ópera de Maracay. El día anterior se habían dicho (como tantas veces, a lo largo de los años): "Nos Vemos En El TOM". Y así fue. Ángel llevó un cuatro y juntos le cantaron al Teatro. Para que el TOM supiera que les importaba. Y para anunciar a la comunidad que la espera indiferente había terminado. Que era la hora de retribuir lo mucho que nos ha dejado, y que en Aragua no hay otro como él.

Desde ese día, Morhec y Ángel no han dejado de sumar seguidores a la causa; cada domingo, con determinación, los fieles TOM-amigos se dan cita para serenatear a su teatro. A las 10 de la mañana, bajo el sol o la lluvia, allí se reúnen a cantar. Con un regalo de Ángel, el Parran-TOM, inicia (y cierra) el recital que alegra cada mañana dominguera. La actividad se documenta con fotos y videos, y en cada rostro sonriente se adivina la misma convicción: no hay vuelta atrás. Y como para todo eso se requiere mucho corazón, cada jornada de protesta termina con un montón de brazos extendidos en un enorme abrazo y un decidido reclamo: "Devuélvannos el TOM". 

Nos hace falta, Maracay no es la misma sin él. Hay un sinfín de manifestaciones culturales que siguen de largo porque ya no disponen del que era su recinto habitual. Y si no hacemos algo, nunca volverá a funcionar. Yo sumé mi voz y siento que faltan muchas más para exigir, con pleno derecho, que el TOM reabra sus puertas.